Les voy a contar brevemente cómo fue mi estancia en Viena y sobre todo, mi regreso a los abuelos (mi primero y último).
Siempre que me pida mi tía que le cuide a su perro cuando esté de viaje me alegro, porque simplemente amo estar en su casa hermosa que tiene un gran jardín y una piscina. Pippo, su perro, es un animal tranquilo salvo si está cerca de un "colega" suyo. Ahí se vuelve loco. Por eso yo no lo puedo tomar a pasear, como es de estatura grande y tiene muchísima fuerza.
Bueno así me pasé unos tres días y después, ayer, tuve que planear mi viaje de vuelta. Decidí que voy con tren, con un transbordo en Györ, Hungría. Todo iba perfectamente, hasta hubieron Españoles en el mismo coche que yo :) Después llegó el momento de transbordo. Lo hice todo sin problemas y esperaba que saliera el tren, pero esto no pasó. Y no pasó ni después de media hora, una hora, dos horas... Mi celular tenía la batería casi agotada que me puso aún más nerviosa. Después de unos diez intentos por fin llegué a hablar con mis abuelos que me prometieron esperarme en la estación final. Me dijeron que iban a Gyor para buscarme como nadie sabía cuando pudiera salir el tren. ¡Cómo lo sentí! Los dos viejitos conduciendo tantos kilómetros (a las diez de la noche, aproposito) sólo por mí.
Sin embargo, todos sabíamos que no había otra posibilidad, porque una noche pasada en la estación de trenes de Gyor, con todos los tipos raros y borrachos no es nada para una chica sola. No esperaba ni cinco minutos y uno de ellos me enfrentó, extendió su mano sucia hacia mi cara y dijo: ¿Adónde vas, niña? Y yo con mi maleta pesada de repente no sabía qué hacer, donde esconderme hasta que lleguen.
Les tomaba una hora y fue la hora más larga de mi vida. Nunca me alegré tanto de verlos como ayer casi a las once cuando me encontraron media muerta, por ausencia de bancos sentada en la escalera. Todo lo que puedo decir por ahora de esta experiencia es que la próxima vez preferiré caminar a casa en vez de ir con tren.
Bueno así me pasé unos tres días y después, ayer, tuve que planear mi viaje de vuelta. Decidí que voy con tren, con un transbordo en Györ, Hungría. Todo iba perfectamente, hasta hubieron Españoles en el mismo coche que yo :) Después llegó el momento de transbordo. Lo hice todo sin problemas y esperaba que saliera el tren, pero esto no pasó. Y no pasó ni después de media hora, una hora, dos horas... Mi celular tenía la batería casi agotada que me puso aún más nerviosa. Después de unos diez intentos por fin llegué a hablar con mis abuelos que me prometieron esperarme en la estación final. Me dijeron que iban a Gyor para buscarme como nadie sabía cuando pudiera salir el tren. ¡Cómo lo sentí! Los dos viejitos conduciendo tantos kilómetros (a las diez de la noche, aproposito) sólo por mí.
Sin embargo, todos sabíamos que no había otra posibilidad, porque una noche pasada en la estación de trenes de Gyor, con todos los tipos raros y borrachos no es nada para una chica sola. No esperaba ni cinco minutos y uno de ellos me enfrentó, extendió su mano sucia hacia mi cara y dijo: ¿Adónde vas, niña? Y yo con mi maleta pesada de repente no sabía qué hacer, donde esconderme hasta que lleguen.
Les tomaba una hora y fue la hora más larga de mi vida. Nunca me alegré tanto de verlos como ayer casi a las once cuando me encontraron media muerta, por ausencia de bancos sentada en la escalera. Todo lo que puedo decir por ahora de esta experiencia es que la próxima vez preferiré caminar a casa en vez de ir con tren.
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